Destacó también la implantación en el siglo XVIII del Martinete del Castañedo de Zaldúa, en Llaranes, y la Azucarera de Villalegre, que entró en funcionamiento a finales del siglo XIX. En 1891 se instala el alumbrado eléctrico, siendo la por aquel entonces la
villa burguesa uno de los primeros lugares de
España en disponer de este servicio.