finales del siglo XVI comienzan las obras destinadas a canalizar la traída de
aguas hacia
Avilés, tomando como origen la zona alta, en los alrededores de La
Villa, concretamente en el sitio conocido como Valparaíso. Anteriormente el
agua bajaba libremente por cauces, lo que no resultaba muy higiénico y lo que es peor, era un peligroso foco de enfermedades, por tanto, se acomete la obra de canalizarla. La labor, que dura siete años dio origen a
fuentes públicas en la ciudad y es esta de
San Francisco la que se conserva de aquel tiempo. La de los
caños de Rivero es de construcción más tardía.