Construida entre finales del XII y XIII, su factura original responde al estilo
románico. Antes,
Iglesia de los Padres Franciscanos. Es el
edificio de
Avilés con mayor
antigüedad conservado hasta hoy. Durante siglos fue la
parroquia de
San Nicolás de Bari. Destaca su
portada principal, parcialmente restaurada. Muy bonita e imponente, tanto por fuera como por dentro.