En el siglo X con la obtención del fuero a manos del rey Alfonso VI de Castilla, la urbe consigue una serie de privilegios al serle designado el realengo, entre los que está el poder celebrar
ferias y un
mercado semanal. Alfonso VI de
León, llamado «el Bravo», hijo del matrimonio de Fernando I de León y Sancha, fue rey de León entre 1065 y 1072 en un primer reinado y entre 1072 y 1109 en un segundo, de
Galicia entre 1071 y 1072 y también entre 1072 y 1109, y de Castilla entre 1072 y 1109.