HERMOSO RINCÓN OSCENSE DE SANTA MARÍA DE LA PEÑA:
Sobre la loma que besa el pantano, donde el río Gállego canta su son, se alza Santa María de la Peña, fiel y cercano, guardando el secreto de vieja emoción.
Bajo la torre de piedra dorada, testigo del tiempo que en paz se detuvo, duerme la historia en la cuesta abrigada que el eco del viento de antaño bebió.
Espejo de aguas que el monte retrata, refugio de paz en la Hoya altiva, con calles de piedra y plata, su memoria de pueblo sigue más viva.
San Sebastián cuida la fe en la altura, y el agua suspira por el viejo puente; perdida en la calma, de gracia pura, la peña protege a su buena gente.
Sobre la loma que besa el pantano, donde el río Gállego canta su son, se alza Santa María de la Peña, fiel y cercano, guardando el secreto de vieja emoción.
Bajo la torre de piedra dorada, testigo del tiempo que en paz se detuvo, duerme la historia en la cuesta abrigada que el eco del viento de antaño bebió.
Espejo de aguas que el monte retrata, refugio de paz en la Hoya altiva, con calles de piedra y plata, su memoria de pueblo sigue más viva.
San Sebastián cuida la fe en la altura, y el agua suspira por el viejo puente; perdida en la calma, de gracia pura, la peña protege a su buena gente.