Situado en la carretera que une Purroy de la Solana y Peralta de la Sal, tiene una única y angosta entrada que se bifurca en dos calles: la Baja que va bordeando el barranco y la Alta donde se encuentran el mayor número de casas y la Iglesia, ambas se vuelven a encontrar al final del pueblo, donde antaño había un lavadero público, y desde allí parten dos caminos rurales.
Lugar paradisíaco por su riqueza en agua y tranquilidad más apreciado por los habitantes no nativos que por los propios lugareños. Necesitaría una mayor atención por el Ayuntamiento de Peralta de la Sal a fin de poder ayudar a evitar la desertización del mismo obligando a propietarios de casas semiderruidas o bien a repararlas o venderlas a los muchos interesados por conservar y gozar de tan bello paraje.
La roca que aparece en el fondo, se llama roca del medio día.