Una vez que entras en Marigenta, su paisaje te transporta al paraiso terrenal, donde la salud y la concordia entre sus habitantes, te llevan a otra época en la que el reloj del tiempo, pierde protagonismo. Rocío Delgado.
Estuve un fin de semana de visita en Marigenta (matanza); el lugar un encanto; su gente, sencillamente maravillosa.Un abrazo para todos.
Y lo que se ve al fondo...los "del otro"...que también son Peralejo