GINES: Por supuesto que la entrada por tan privilegiada puerta...

Por supuesto que la entrada por tan privilegiada puerta daba derecho a participar de un ágape servido con esplendor y generosidad. Obsequio de nuestro Sr. Alcalde, con dinero público, a todos sus VIP.
Mientras tanto por la otra puerta, la de los normalitos o personas a seca, iban entrando los “paganinis”, jóvenes en su mayoría de recursos no sobrados y que, algunos, estaban esperando desde las siete de la mañana a las `puertas del recinto para coger buen sitio y poder ver de cerca a su ídolo. Se lo podían haber ahorrado, hubo sitio y mucho para todos.
En los momentos previos a la hora indicada para comienzo del espectáculo, los VIP comía y comían, estaban a lo suyo, pues eso, a comer. Pero pronto, lo que se barruntaba, sucedió, al Sr. Alcalde y sus aláteres les entró la nerviosera cuando comprobaron el escasssisisisimo (como diría papuchi Iglesias) público asistente. Fracaso rotundo. La broma suponía un desembolso de más de cinco millones de las antiguas pesetas. Lo presupuestado supera los siete millones.