La inflación subyacente, que excluye la variación de los precios de los productos energéticos y los alimentos frescos, bajó el 1por ciento el mes pasado, lo que dejó la tasa interanual –de los últimos doce meses– en el 2, 8 por ciento.
El descenso del IPC en julio fue consecuencia, principalmente, del descenso del 10, 7 por ciento de los precios del vestido y calzado a consecuencia de las rebajas, mientras que los grupos más inflacionistas fueron el de hoteles, cafés y restaurantes, con una subida del 0, 9 por ciento, y ocio y cultura, con el 0, 7 por ciento.
Los distintos analistas consultados recordaron que "normalmente" el índice adelantado (3, 3 por ciento), publicado unas dos semanas antes que el IPC, coincide con el general, aunque ya advirtieron de que en julio el IPC llegaría al 3, 4 por ciento.
Según dijo Estefanía Ponte, de Fortis Bank, "el escenario –de los precios– es de moderación y mantenimiento". A su juicio, la mala evolución esperada por la parte energética se ha visto contrarrestada por los descensos asociados al periodo de rebajas y por la buena marcha de los precios de la alimentación.
Respecto a la previsión para el conjunto del ejercicio, el catedrático emérito de Estructura Económica de la Universidad Complutense y premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, Juan Velarde, la elevó hasta entre el 3, 5 y el 4 por ciento. Según Velarde, lo que pase con el IPC es la última consecuencia de lo que suceda con los precios industriales, cuya evolución en el último año calificó de "alarmante", al pasar de tasas interanuales cercanas al 0, 9 por ciento a tasas del cuatro por ciento.
El descenso del IPC en julio fue consecuencia, principalmente, del descenso del 10, 7 por ciento de los precios del vestido y calzado a consecuencia de las rebajas, mientras que los grupos más inflacionistas fueron el de hoteles, cafés y restaurantes, con una subida del 0, 9 por ciento, y ocio y cultura, con el 0, 7 por ciento.
Los distintos analistas consultados recordaron que "normalmente" el índice adelantado (3, 3 por ciento), publicado unas dos semanas antes que el IPC, coincide con el general, aunque ya advirtieron de que en julio el IPC llegaría al 3, 4 por ciento.
Según dijo Estefanía Ponte, de Fortis Bank, "el escenario –de los precios– es de moderación y mantenimiento". A su juicio, la mala evolución esperada por la parte energética se ha visto contrarrestada por los descensos asociados al periodo de rebajas y por la buena marcha de los precios de la alimentación.
Respecto a la previsión para el conjunto del ejercicio, el catedrático emérito de Estructura Económica de la Universidad Complutense y premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, Juan Velarde, la elevó hasta entre el 3, 5 y el 4 por ciento. Según Velarde, lo que pase con el IPC es la última consecuencia de lo que suceda con los precios industriales, cuya evolución en el último año calificó de "alarmante", al pasar de tasas interanuales cercanas al 0, 9 por ciento a tasas del cuatro por ciento.