La iconografía de la Divina Pastora nació en
Sevilla a principios del siglo XVIII (1703) de la mano de la visión de Fray Isidoro de Sevilla.
Carmona fue uno de los primeros lugares del mundo donde se arraigó con fuerza esta devoción, ya que el propio Fray Isidoro predicó en la localidad en 1707. La indumentaria: La
Virgen está ataviada como una pastora de la época, luciendo un sombrero de ala adornado con
flores y una rica saya brocada junto a un
manto azul. El cordero: A su lado derecho aparece una de sus
ovejas alzando la cabeza hacia ella, simbolizando a las almas de los fieles a las que cuida y alimenta espiritualmente. El Niño Jesús: A la derecha se sitúa la pequeña imagen del Niño, también vestido de pastor con su respectivo sombrero floral, reforzando el carácter tierno y familiar de esta representación conventual.