Antes no había
agua en todas las
casas ni tampoco había cuartos de baño. A lo mas, había un plato de ducha, bien
comprado, bien hecho de obra. Y no había problemas a la hora de ducharse. Se cogía una olla de agua, se ponía a calentar, se ehchaba en un cubo de plastico o metálico, se enjabonaba uno y con un jarrito se iba echando el agüita por encima. Y si tenías mucha prisa, te volcabas el cubo por encima y andando. Y al que quiere exportar fascistas no te preocupes, "kosako", que a lo mejor queda
... (ver texto completo)