Ey, que yo me referia a las verduras antes mencionadas solo hervidas, y como mucho un chorreoncito de aceite de oliva. Disfrutas comiendo, se te nota, ahora que el menú que tienes hoy de cena es estupendo, me gusta.
Puafff, ¡qué asco! jajajaja
que va, que va, es broma. Todo se come, Comago, todo todito todo (dentro de lo razonable, por supuesto). A todas esas cosas que has nombrado, le echas un chorreoncito de aceite, como tú bien has dicho y, aparte, con una pizca de sal, de la que venden Sin Sodio, para no maltratar la Hipertensión, y un limón estrujadito, con unos ajitos picaítos, entra todo pa entro pero, vamos, del tirón y, sin rechistar. Y tomatito, cómo no. ¿tú ves? Asusto arreglado o, ahora me vas a quitar tambien algo más. Pero vaya, una cosa te digo y, no es broma: cuando mi mujer hervía cebollas, para tomarse el caldo que suelta, para las hinchazones de los pies, me gustaba comerme la cebolla cocida. Aliñaíta, claro está. Os voy a dar una receta, ahora que me he acordado, para cuando estéis en el campo y tengáis mucha sed y, nada o, muy poca agua. Claro, tiene que haber olivos con aceitunas cerca porque, si no, no vale. Cogéis un par de aceitunas y, os la echáis en la boca pero, sin masticarla, porque, si la masticáis, las lleváis crudas, nunca mejor dicho. Chupandolas, se activan las glándulas salivares y, al tiempo que os refresca la boca, os quita durante bastante rato, la sed. Bueno, voy a jartarme de agua, que no tengo aceitunas verdes al alcance, ahora mismo y, la tierra está muy mojada. Buargggggggg, ojú con la pescá y, lo que no es pescá.
... (ver texto completo)