VALLE DE ABDALAJIS: Como diría un japonés de Japón, Ya-Ko-Mío. Pero no...

Como diría un japonés de Japón, Ya-Ko-Mío. Pero no ha sido tanto, tan sólo una sartená de papas fritas con dos huevos tres pimientos y ocho croquetas. Y encima, una chirimoya acorazonada, que son las mejores.

Amigo Camionetas, a mí me gustan las migas, como a todo el mundo, recién apartadas y, movidas por otra mano que no sea la mía pero, como siempre no ocurre éso pues, cojo un "poquito" jajajaja de pan cateto, del día anterior o anterior al anterior y, lo remojo en muy poquita agua pero, como he dicho, en muy poquita para que, cuando te pongas a darle vueltas en la sartén, no te tires tres horas dándole que te pego al manubrio. Echas un poquito de aceite en la sartén y, a continuación, el pan. A mí me gusta darle vueltas con una espátula de palo, anchita a ser posible y, de esta forma, coges mejor las migas y, no rayas la sartén que, después, ya se sabe, se pegan las cosas. Me gustan con mucho ajito y, por lo tanto, le hecho un par de cabezas de ajos pero, sin pelarlos pues, me gusta chupar después la cascarilla y, parece que hasta abulta más y le dá otra clase de colorido. Al que no le guste, que los pele. Y también, cómo no, un par de filetitos de panceta, cortados al uno y medio o al dos y, hechos trocitos, como el tamaño de la mitad de una ficha de dominó. También le puedes echar chorizo pero, a los niños les hace poca gracia pues dicen que sabe mucho a chorizo y que, después, se repiten bastante. Bueno, a los niños y, a los grandes, claro está. Por éso, mejor la panceta (que no es lo mismo que el Bacon, cuidadín) y, a remover. A mí, al principio, me gusta darle caña a la candela, para que se suelte más rápido el pan pero, hay que tener mucho cuidado con NO dejar de mover pues, achicharrarías el pan. Cuando se vaya soltando la miga, se baja un poco el volumen de la candela y, sin bajar la guardia, le das un buchito a la cerveza que, tiene que estar ya más caliente que una perra pero, que sabe estupendamente. Y a remover, remover, remover hasta que, esté suelto por completo el pan y, quede doradito. Mientras estás removiendo, se te suelen salir trozos de pan fuera de la sartén pero, con los deditos, los vuelves a coger y, pa dentro, que cuesta mucho removerlos. Esto ya, a fuego lento para que, mientras está dorándose un poco, te dé tiempo a ir fridiendo los huevos y los pimientos. En el momento que empieces a freir ambas cosas, quitas las migas de la candela y, las tapas, bien tapaditas, para que no se enfríen. Así, ya tienes tiempo para freir lo demás, sin peligro de que te quemes por eso de llevar dos cosas pa lante, ¿comprendes?. Mientras has estado moviendo y removiendo, alguien te tiene que haber ayudado a desgranar las granás, porque si no, se te enfrían las migas jodidas. Digo jodidas porque, cuando acabas de hacerlas, dices: "ya no hago más migas, mientras me acuerde". Y, cuando vas a mear, no puedes ni cogerla porque, la mano comienza a dar vueltas como si estuvieras meneando con la espátula, jajajaja. Y los rabanillos, que no se te olviden. Se comen con cáscara porque, aparte de tener vitaminas, hacen que no se te repitan. Igual que el pepino, que hay que dejarle también una tirilla, aunque sea fina, de cáscara. Y unas cuantas naranjas peladas encima de la mesa, tampoco pueden faltar. Ayudan a echar las migas para abajo porque, al principio, entran muy bien pero, cuando llevas un ratito comiendo, necesitas empujarlas hacia abajo y te preguntas: " ¿seré capaz de comérmelas? Y, cuando a alguien le quedan migas sobradas, te entran ganas de estrangularlo o, metérselas con una cuchara a la fuerza. Tú, por cojones, aunque no tengas más ganas, te las tienes que comer para dar ejemplo. Y la cervecita que no falte, Y, el que no pueda beber alcohol pues, una cervecita SIN. El agua, se deja para cuando ha pasado un par de horillas, más o menos, cuando digan las migas: ¡aquí estoy yo! Y tú le dices: ¡po toma agua! Y te jincas el botio y, glub, glub, glub...

Espero te salgan buenas y, a esto de buenas, buenas noches a tod@s.

PD, Paqui, espero te sirva de ayuda. ¡Ah, bueno, se me olvidaba! Con un kilillo y medio de pan cateto, echo rebanadas o a pellizcos, hay unas miguillas apañás para cuatro. El secreto: no mojarlas mucho en agua, ni echar mucho aceite al principio. Un chorreón en el culo la sartén. Hasta pronto.