La Hermandad no quiere llaves de la Iglesia, sino del Camarín de la Virgen, para poder seguir poniéndole las flores que traen los vallesteros, para que la madre pueda pasar al hijo pequeño por su manto, para poder hacer llegar hasta Ella los exvotos de los que un día le pidieron el amparo de su manto ¡La Virgen, es del pueblo!