Pues, si conoces a mi padre, pídele un cabello y te haces el ADN. Ya verás que sorpresa te llevas. Si no te lo quieres hacer, pregunta a tu alrededor y, verás como te lo certifican. ¿No te dije que podíamos ser hermanastros?. ¡Qué lastima de hijo!¡¡Ayyy!, qué chiquitín es. Venga nene, los niños y los lunnys, a la cama. Hasta mañana.