VALLE DE ABDALAJIS: OPINIóN DIARIO SUR LA TRIBUNA MALAGUEñA ¿Cómo controlar...

OPINIóN DIARIO SUR

LA TRIBUNA MALAGUEñA
¿Cómo controlar el consumo de drogas?
Una persona perfectamente informada de las drogas y sus peligros no es garantía de su no consumo, pero sí destierra la ignorancia como factor de riesgo y en todo caso, si consume, lo hará desde la libertad del conocimiento y no de la esclavitud de la ignorancia.
DR. JOSé ROSADO RUIZ /COORDINADOR DEL CENTRO PROVINCIAL DE DROGODEPENDENCIA

EL fenómeno de la droga tiene su raíz en el ser humano, y conocer a éste, es decir, comprender su problemática a través de la racionalidad, por medio de la búsqueda crítica de constataciones objetivas, nos iluminarán para alcanzar una vida con más rasgos de humanidad. Es necesario una conciencia crítica y una defensa de ideas con argumentos, desarrollando siempre un análisis objetivo sistemático y crítico que evite opiniones subjetivas, y no partir de supuestos aceptados sin discernimiento previo, especialmente en la época actual en la que estamos sometidos a múltiples presiones a través de una publicidad, que con mensajes engañosos nos empañan la verdad. «La verdad nos hará libre», encierra un contenido que nos puede facilitar una existencia plena.

La experiencia acumulada y la evidencia de la práctica, nos hace ir delimitando algunos criterios mínimos que nos permiten consolidar una base argumental que será la que nos clarifique la dirección a seguir. Saber qué hacer, siempre se encuentra precedido por un proceso de discernimiento que valora las razones del por qué, y es entonces cuando el entendimiento le puede ofrecer a la voluntad ese objetivo como bueno y se inicia el proceso de tendencia hacia él: ya existen motivaciones para un cambio de conducta permanente; se sabe hacia dónde dirigirse.

Sirva lo anterior para puntualizar que es en el terreno de las ideas donde podemos encontrar una solución al tema de las drogodependencias, porque antes o después de una manera o de otra, a cualquier joven o adolescente, en un momento determinado de su vida, le van a ofrecer el consumo de una droga, y su decisión dependerá de lo que él opine: de su opinión; y es un acontecimiento que puede quebrar una biografía. La necesidad de informar y formar esa opinión es evidente.

En el tema droga existen cuestiones opinables, y entonces cada uno puede tener su opinión; pueden existir tantas opiniones como personas y serán todas respetadas. Pero existen cuestiones que no están sujetas a opinión: son temas ya demostrados científicamente y sólo son objeto de exposición y consolidación, no de discusión. Y es que tenemos que ser comunicadores de evidencias, especialmente ahora, en el que se ha afianzado un relativismo, como una aceptación de que poco podemos hacer, con lo que se pierde el interés y aumenta la indiferencia, creando un caldo de cultivo que está haciendo progresar la enfermedad de la droga. La sociedad está cansada de opiniones y quiere verdades. En realidad gastamos el 95% de nuestro tiempo en señalar problemas y sólo el 5% en buscar soluciones: cambiemos las proporciones, teniendo presente que el conocimiento es el que anula miedos, temores y prejuicios, en los cuales no existe sabiduría alguna. Ya tenemos la justificación para intensificar la información como medida terapéutica.

Claro que una persona perfectamente informada de las drogas y sus peligros no es garantía de su no consumo, pero sí destierra la ignorancia como factor de riesgo y en todo caso, si consume, lo hará desde la libertad del conocimiento y no de la esclavitud de la ignorancia.

Un error a desterrar definitivamente, es el señalar a la droga como la culpable, en un intento inconsciente de disminuir nuestra responsabilidad. No podemos ni debemos dejar de utilizar sustancias que alivian el dolor, aumentan la alegría y evitan situaciones de angustia, ansiedad o miedo. La cocaína pertenece a la familia de los anestésicos locales como procaína, lidocaína, mepivacaína, bupicaína, tetracaína. La heroína es un agonista opiáceo y pertenece a la familia de los analgésicos más selectivos y potentes. El cannabis alivia los síntomas negativos de la quimioterapia y al anular los vómitos y náuseas, facilita la absorción de los alimentos e indirectamente aumenta las defensas. En enfermos terminales les hace experimentar estados de conciencia que le disminuyen la ansiedad y angustia. El curare o succinilcolina, el veneno más potente conocido, es imprescindible en la mayoría de las intervenciones quirúrgicas que necesitan intubación endotraqueal. La diferencia entre remedio o veneno la marca su correcto uso, y éste, es exclusiva responsabilidad de la persona: nunca el abuso puede anular su uso. Y es que el problema se encuentra en la persona.

Claro que supuesta la importancia de la información, el verdadero estado de la cuestión se centra en la interpretación que el joven hace de ella y que dependerá de las motivaciones que dirigen su vida. Se vive como se piensa, y se piensa según los valores, ideas o actitudes que nos han sembrado en la niñez. Es el periodo en el que, sin el filtro del consciente, se graba directamente en los circuitos neuronales correspondientes, una manera y estilo de vida. Serán esos arquetipos grabados en el núcleo familiar y en los primeros años, lo que condicionarán el pensamiento y la conducta de la persona.

Nadie nos va a resolver el problema droga, tenemos que ser nosotros los que nos impliquemos y compliquemos: una adicción se genera en la mente, pero se prepara en la familia, se refuerza en la escuela y la sociedad la desencadena. Nosotros podemos cuidar los factores condicionantes y coadyuvantes, y también controlar los desencadenantes.