Días pasados fui a pasear por la carretera y al pasar junto al Corral de la Pacheca, se oyó dentro una voz que gritaba: ¡tramposo!, ¡estafador! ¡ asesino!, ¡ violador!, ¡ degenerado!, ¡ sinvergüenza!, ¡ladrón! ¡ crápula! ¡ explotador!... Extrañado, pregunté qué ocurría allí dentro y me contestaron: no, nada, es que están pasando lista.