A LOS POLITICOS, TECNICOS Y DEMAS GENTE QUE LES IMPORTAMOS UNA M. LOS VALLESTEROS:
El hombre contemporáneo trata a la naturaleza como algo externo, como algo meramente utilizable y desechable. En esta concepción, que es la propia del hombre de la era de la tecnología (de la “high tech”), no tiene mayor sentido hablar de “derechos de la naturaleza”. Empero, es importante observar que es esta concepción lo que nos está llevando por senderos peligrosos para nosotros mismos, pues por no respetar la naturaleza, por interferir malévolamente en ella, estamos empezando a crear condiciones apropiadas para nuestro propio aniquilamiento. Esto parece implicar que la concepción según la cual la naturaleza no tiene derechos ni tiene sentido hablar de esa forma es inconsistente. Se tiene, por lo tanto, que modificar, que alterar. Así como está no la podemos hacer nuestra. Tenemos, pues, que aprender a ver en la naturaleza algo de lo que realmente formamos parte y tal que, si la afectamos seriamente, somos en primer término nosotros mismos quienes pagaremos las consecuencias. De ahí que no sea descabellado sostener que la modificación en la visión del mundo natural que en la actualidad urge efectuar consiste en introducir como parte del sentido común la idea de que la naturaleza tiene derechos y de que es factualmente negativo y moralmente condenable no respetarlos.
Febcar.
El hombre contemporáneo trata a la naturaleza como algo externo, como algo meramente utilizable y desechable. En esta concepción, que es la propia del hombre de la era de la tecnología (de la “high tech”), no tiene mayor sentido hablar de “derechos de la naturaleza”. Empero, es importante observar que es esta concepción lo que nos está llevando por senderos peligrosos para nosotros mismos, pues por no respetar la naturaleza, por interferir malévolamente en ella, estamos empezando a crear condiciones apropiadas para nuestro propio aniquilamiento. Esto parece implicar que la concepción según la cual la naturaleza no tiene derechos ni tiene sentido hablar de esa forma es inconsistente. Se tiene, por lo tanto, que modificar, que alterar. Así como está no la podemos hacer nuestra. Tenemos, pues, que aprender a ver en la naturaleza algo de lo que realmente formamos parte y tal que, si la afectamos seriamente, somos en primer término nosotros mismos quienes pagaremos las consecuencias. De ahí que no sea descabellado sostener que la modificación en la visión del mundo natural que en la actualidad urge efectuar consiste en introducir como parte del sentido común la idea de que la naturaleza tiene derechos y de que es factualmente negativo y moralmente condenable no respetarlos.
Febcar.