Recuerdo emocionado a aquel grupo de hombres, con un sueño en común, que reunidos primero en su sede de la calle Toledillo y más tarde en la de la Plaza de Jose Antonio (más conocida como la de "los Caños"), supieron poner un trocito de esperanza a costa del sacrificio de su tiempo libre y sus familias, en unos tiempos difíciles y revueltos. Que bonita imagen aquella que se contemplaba bajando por la cuesta del Ayuntamiento, a lo lejos, del ondear de tres banderas, que a pesar de tantas veces intentar hacernos quitar siguieron presentes tanto tiempo para reafirmarnos en nuestras ideas y convicciones. A todos ellos, a los que están y a los que ya no están, un saludo y un grito a la antígua usanza.