Os voy a contar algo que sucedió hace algún tiempo.
Permitidme que lo haga en pequeñas dosis.
Ahí va la primera:
Prólogo para un guirigay de mastuerzos en siete trancos de cloqueo y coda de rebuznos.
Habiendo recibido en los primeros días de estío una curiosa misiva la cual no me digné contestar por considerarla pretenciosa y asaz imprudente, me dispuse a sestear placidamente a la sombra de una higuera doñegal que en mi patio crece, mientras rondaba mi mente en las aseveraciones que ... (ver texto completo)
Permitidme que lo haga en pequeñas dosis.
Ahí va la primera:
Prólogo para un guirigay de mastuerzos en siete trancos de cloqueo y coda de rebuznos.
Habiendo recibido en los primeros días de estío una curiosa misiva la cual no me digné contestar por considerarla pretenciosa y asaz imprudente, me dispuse a sestear placidamente a la sombra de una higuera doñegal que en mi patio crece, mientras rondaba mi mente en las aseveraciones que ... (ver texto completo)