Fuente "EL ZAR-ZURREóN" (SIGO...): He comentado en este foro la polémica surgida en la asmblea general celebrada el día 3 de noviembre sobre el desarrollo de un PROYECTO PARA REPARTIR EL AGUA DE LA ACEQUIA MEDIANTE TUBERíAS Y CONTADORES. Enuncié tres principios básicos que deberían inspirar la organización y gestión de nuestra comunidad de regantes. Hoy me detengo en el primero - OPTIMIZACIóN DEL USO DEL RECURSO.
Todos sabemos que el agua es un recurso cuyo precio va al alza. Es previsible que en un futuro la disponibilidad o no de agua sea el factor principal a la hora de valorar nuestras fincas. Entonces, ¿qué hace el agua de nuestra acequia discurriendo por chilancas y rigueras, filtrándose en gran parte de su recorrido hasta las huertas donde se utiliza?. La vegetación ribereña y la fauna se mantienen de forma más que suficiente con las aguas de lluvia y con las 12 horas/día que la acequia vierte aguas abajo. Es dificil cuantificar cuánta agua se está perdiendo diariamente, pero las pérdidas están ahí, y el sistema de reparto actual no resuelve este problema. El sistema actual es insuficiente y obsoleto. Regar por la caída natural del agua y a través de los cauces tradicionales es abonarse a perder parte de nuestro recurso y eso contradice el uso óptimo. Por tanto, las ventajas de un reparto bajo tubería son innegables. Sólamente desde un enfoque interesado se pueden poner obstáculos a este proyecto.
En una próxima intervención me detendré comentando muchos de los intereses personales que se entrevieron en la asamblea de comuneros. (SEGUIRé...).
Todos sabemos que el agua es un recurso cuyo precio va al alza. Es previsible que en un futuro la disponibilidad o no de agua sea el factor principal a la hora de valorar nuestras fincas. Entonces, ¿qué hace el agua de nuestra acequia discurriendo por chilancas y rigueras, filtrándose en gran parte de su recorrido hasta las huertas donde se utiliza?. La vegetación ribereña y la fauna se mantienen de forma más que suficiente con las aguas de lluvia y con las 12 horas/día que la acequia vierte aguas abajo. Es dificil cuantificar cuánta agua se está perdiendo diariamente, pero las pérdidas están ahí, y el sistema de reparto actual no resuelve este problema. El sistema actual es insuficiente y obsoleto. Regar por la caída natural del agua y a través de los cauces tradicionales es abonarse a perder parte de nuestro recurso y eso contradice el uso óptimo. Por tanto, las ventajas de un reparto bajo tubería son innegables. Sólamente desde un enfoque interesado se pueden poner obstáculos a este proyecto.
En una próxima intervención me detendré comentando muchos de los intereses personales que se entrevieron en la asamblea de comuneros. (SEGUIRé...).