Os voy a contar una historia. Hace unos tres o cuatro años iva en la procesión del nazareno y en una de las paradas se acerco una persona pidiendo un clavel para un familiar que tenía un enfermedad terminal. Murió al poco tiempo. Quien estaba conmigo sabe lo que pudimos llorar. Y este año también hemos llorado. Igual que la gente que viene desde Madrid, Bilbao, Granada, ... Y no falta ni un año. Seguro que hay gente hipócrita, pero no más que en el Riñón o el Minaya viendo el fútbol, pero no todos son iguales. Si la Semana Santa sirve para que en un rato seamos mejores, bendito sea Dios. Ah! y espero que nunca le tengais que rezar por nadie.