Lo tenían todo para recibir la cocaína, tratarla y sacarle a la calle con mucho más peso y menos pureza, lo que en el negocio del narcotráfico quiere decir mucho beneficio. La Guardia Civil mostró ayer el laboratorio con el que trabajaban J.M.J., de 33 años, y E.C.te., de 34, vecino de Torreperogil que operaban entre La Loma y la Costa del Sol detenidos en el transcurso de la operación 'Tránsito'.
De los materiales intervenidos en la operación (incluidos casi 600 gramos de cocaína) se desprende que los dos detenidos trabajaban a lo grande. Molían las 'rocas' de droga que compraban en un molinillo eléctrico para café. Preparaban el 'polvo' con acetona, producto del que tenían una garrafa de dos litros. La acetona es un «precursor» de la cocaína, así que cuando se compra más allá de ciertas cantidades hay que pasar por un registro. O recurrir al mercado negro para no dejar pistas.
Tenían sustancias de corte. Nada menos que seis kilos de diversos productos, lo que indica que tenían pensado mover mucho material. Una parte de lo que se ha intervenido es lidocaína (sustancia que usan los dentistas). Otra aún no se sabe a ciencia cierta qué es, pero sí para qué la usaban: tiene apariencia escamosa y brillante. Puede dar al material la apariencia de 'ala de mosca', muy apreciada por los consumidores. También usaban comprimidos farmacéuticos para el ardor de estómago que, bien machacados, dan ese mismo aspecto brillante.
Como de Colombia
Tenían una prensa fabricada artesanalmente con un soporte rígido y un gato hidráulico para comprimir la pasta de cocaína, acetona y sustancias de corte y darle de nuevo apariencia de roca. Usaban dos moldes: uno de 400 gramos y otro de un kilo. Luego empleaban papel secante para eliminar cualquier rastro de humedad. Presentada en un bloque como una roca intentaban ocultar al comprador la manipulación a la que habían sometido la sustancia original y conseguían así un mejor precio. «Como si estuviera recién traída de Colombia», dicen en la Guardia Civil.
También tenían dinero. Un total de 20.500 euros en efectivo. Hasta 29 billetes de 500 euros. El reto en fajos de 50.
Y ahora tienen muchas respuestas que dar a la Justicia si no quieren pasar muchos años entre rejas.
De los materiales intervenidos en la operación (incluidos casi 600 gramos de cocaína) se desprende que los dos detenidos trabajaban a lo grande. Molían las 'rocas' de droga que compraban en un molinillo eléctrico para café. Preparaban el 'polvo' con acetona, producto del que tenían una garrafa de dos litros. La acetona es un «precursor» de la cocaína, así que cuando se compra más allá de ciertas cantidades hay que pasar por un registro. O recurrir al mercado negro para no dejar pistas.
Tenían sustancias de corte. Nada menos que seis kilos de diversos productos, lo que indica que tenían pensado mover mucho material. Una parte de lo que se ha intervenido es lidocaína (sustancia que usan los dentistas). Otra aún no se sabe a ciencia cierta qué es, pero sí para qué la usaban: tiene apariencia escamosa y brillante. Puede dar al material la apariencia de 'ala de mosca', muy apreciada por los consumidores. También usaban comprimidos farmacéuticos para el ardor de estómago que, bien machacados, dan ese mismo aspecto brillante.
Como de Colombia
Tenían una prensa fabricada artesanalmente con un soporte rígido y un gato hidráulico para comprimir la pasta de cocaína, acetona y sustancias de corte y darle de nuevo apariencia de roca. Usaban dos moldes: uno de 400 gramos y otro de un kilo. Luego empleaban papel secante para eliminar cualquier rastro de humedad. Presentada en un bloque como una roca intentaban ocultar al comprador la manipulación a la que habían sometido la sustancia original y conseguían así un mejor precio. «Como si estuviera recién traída de Colombia», dicen en la Guardia Civil.
También tenían dinero. Un total de 20.500 euros en efectivo. Hasta 29 billetes de 500 euros. El reto en fajos de 50.
Y ahora tienen muchas respuestas que dar a la Justicia si no quieren pasar muchos años entre rejas.