El odio es la cólera de los débiles.
Nada debe creerse de un ánimo irritado.
Quien me insulta siempre, no me ofende jamás
La peor verdad sólo cuesta un gran disgusto. La mejor mentira cuesta muchos disgustos pequeños y al final, un disgusto grande.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Los defectos son como los
faros de los
coches: solamente nos molestan los de los demás.
Hay hombres que nos inspiran el deseo irresistible de molestarles: aquellos
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