La investigación del Seprona revela que los infractores actúan como auténticos colonizadores de terrenos sin atenerse a ley ni normas. Delimitan su parcela sin dejar espacios para usos comunes mientras los
ayuntamientos tan sólo levantan acta. Después se ponen luz con enganches ilegales probablemente y para el
agua abren un
pozo, también ilegal. Las talas, ilegales, tampoco suponen un problema para estos constructores. Después todo lo demás viene rodado.