Este mensaje puede que a primera vista no parezca importante pero estoy seguro que muchos padres saben de lo que estoy hablando, a pesar de que yo me considero un padre joven, nuestros hijos no se cansan de repetirnos que somos antiguos, que no les comprendemos, que antes era antes y ahora es ahora, pero esto solo lo aplican cuando les interesa, nos hacen pensar, si hay algo que estamos haciendo mal para no ser buenos padres, si no tenemos capacidad ni conocimientos para educarlos, si en verdad pertenecemos a otra generación anterior. Pues no, rotundamente no, la verdad es que los estamos malcriando porque antes de abrir la boca ya tienen lo que piden y esto no es muy aconsejable, ya que no valoran las cosas en su justa medida porque el conseguirlas les ha costado muy poco trabajo. A veces me pregunto, si son ellos los que no nos comprenden a nosotros, por qué no nos quejamos nosotros, somos la generación de la transición entre el respeto y la obediencia hacia nuestros padres y la tolerancia excesiva y el libertinaje hacia nuestros hijos. Se dice que es ley de vida, pero me parece que aquí, la ley se ha excedido un poco.