Desde el punto de vista humano, está claro que la persona que se quita la vida escapa de sus problemas y deja de sufrir, mientras que la familia se encuentra con una pérdida quenunca superarán, aprenderán a sobrellevarlo, una veces mejor, otras peor, pero es cierto que la familia se enfrenta a un dolor inhumano.
Pero no es menos cierto que antes de juzgar a alguien que se ha quitado la vida debemos intentar hacer un ejercicio de empatía, es decir, ponernos en su piel. Personalmente pienso que siempre hay una salida para todo, que no hay problema sin solución y que lo único que no tiene solución es la muerte.
Sin duda, no todos reaccionamos igual ante el mismo problema, lo que para unos es una situación insalvable otros lo afrontan convencidos de que sólo es una mala racha que tarde o temprano pasará, es aquello de: “Resiste y vencerás”.
Los mismos problemas nos hacen reaccionar de forma diferente, hay un sesgo que nos hace percibir ese problema de tal forma, que se nos hace de noche, y no conseguimos encontrar la salida. A veces estamos inmersos en una depresión tan fuerte que pensamos que todo carece de sentido.
No sé qué problema tenía Juanjo, y por tanto, resulta temerario por mi parte extenderme más en este comentario. Sólo quiero destacar que una persona como Juanjo no se quita la vida por gusto, seguramente tenía una imagen distorsionada de la realidad que estaba viviendo, estoy seguro de que en otro momento de su vida, hubiera encontrado una salida para esa misma situación, que esta vez le pareció insuperable.
¿Cobarde?, ¿Egoísta?. No lo creo. Estoy convencido de que él, en esos momentos tan dramáticos, pensó en su familia, en sus amigos y le pareció que lo que iba a hacer era lo mejor.
La idea fundamental es esa, hacer un ejercicio de empatía y ponernos en su pellejo, para percibir, sentir y sufrir las cosas como las percibía, las sentía y las sufría él.
Hasta siempre Juanjo.
Y para su familia, todo mi cariño y todo mi animo en estas horas tan difíciles.
PACO.
Pero no es menos cierto que antes de juzgar a alguien que se ha quitado la vida debemos intentar hacer un ejercicio de empatía, es decir, ponernos en su piel. Personalmente pienso que siempre hay una salida para todo, que no hay problema sin solución y que lo único que no tiene solución es la muerte.
Sin duda, no todos reaccionamos igual ante el mismo problema, lo que para unos es una situación insalvable otros lo afrontan convencidos de que sólo es una mala racha que tarde o temprano pasará, es aquello de: “Resiste y vencerás”.
Los mismos problemas nos hacen reaccionar de forma diferente, hay un sesgo que nos hace percibir ese problema de tal forma, que se nos hace de noche, y no conseguimos encontrar la salida. A veces estamos inmersos en una depresión tan fuerte que pensamos que todo carece de sentido.
No sé qué problema tenía Juanjo, y por tanto, resulta temerario por mi parte extenderme más en este comentario. Sólo quiero destacar que una persona como Juanjo no se quita la vida por gusto, seguramente tenía una imagen distorsionada de la realidad que estaba viviendo, estoy seguro de que en otro momento de su vida, hubiera encontrado una salida para esa misma situación, que esta vez le pareció insuperable.
¿Cobarde?, ¿Egoísta?. No lo creo. Estoy convencido de que él, en esos momentos tan dramáticos, pensó en su familia, en sus amigos y le pareció que lo que iba a hacer era lo mejor.
La idea fundamental es esa, hacer un ejercicio de empatía y ponernos en su pellejo, para percibir, sentir y sufrir las cosas como las percibía, las sentía y las sufría él.
Hasta siempre Juanjo.
Y para su familia, todo mi cariño y todo mi animo en estas horas tan difíciles.
PACO.