Los que me conocéis bien sabéis que soy una persona muy humilde y muy sencilla, tan humilde y tan sencilla que durante casi toda mi vida no he valorado las cosas buenas que sin duda tengo, sólo prestaba atención a las menos buenas.
Esa sencillez y humildad han hecho que sea una persona querida en cada lugar en el que he convivido.
Pero esa humildad y sencillez puede volverse ofensiva para Mariola, o para personas de reconocido prestigio que han apoyado y aplaudido mi obra.
Ellos vieron en mí algo especial. Mariola fue la mujer más feliz del mundo a mi lado, por lo tanto no puedo seguir con ese discurso de chico sencillo que no valora públicamente lo bueno que tiene.
Lo mismo puedo decir de todas las personas que han creído en mí, se han comprometido con mi obra y me han apoyado.
Por lo tanto, es cierto que he publicado un libro de poesía, es cierto que mi poesía llega a alma de las gentes sin importar su condición, sin duda eso es lo más importante y me alegra mucho que así sea, pues la poesía es un género difícil, minoritario, me sorprende sobremanera que alguien pueda leerse un libro de poesía de un tirón, que les enganche de tal manera es sorprendente, y sin duda, halagador.
Pero estoy leyendo calificativos como “poeta magistral”, (gracias PEPE) “poeta por la gracia de Dios”… Sin duda, Dios tiene mucho que ver en todo esto, para los que como yo, somos creyentes.
Pero yo quiero digerir todo esto de una forma equilibrada, con los pies en el suelo, para evitar dolorosos batacazos. Por lo tanto, voy a seguir escribiendo como si no hubiera publicado nada, como si no supiera que tengo el don de llegar a lo más profundo del alma de mucha gente, como si se tratara de mi primera poesía. Quizás así, algún día conseguiré ser realmente grande, de lo contrario, ¡más dura será la caída…!
Pepe me sugería que escribiera teatro, no lo descarto, de hecho, me lo han propuesto también en Jaén, pero tiempo al tiempo, cada cosa en su momento.
Huelga decir que para mí es un orgullo ser SABIOTEñO, y lo llevo muy a gala, me alegro con las cosas buenas de Sabiote y me entristecen las menos buenas.
Hace unos días aparecían algunos comentarios sobre “Los lecheros”, Los lecheros llevan años intentando chantajear a mi padre, ellos nos dan salida a cambio de dos solares, lógicamente mi padre a rechazado sistemáticamente tan generosa oferta, porque mi padre es un hombre bueno y justo, y no quiere aprovecharse de esa oferta tan generosa.
Si fueran inteligentes habrían llegado a un acuerdo razonable y sin duda, beneficioso para ambas partes.
Yo quiero enviarles un mensaje: Probablemente, sólo probablemente, pensáis que será mucho más fácil engañarme a mí, espero y deseo que ese momento esté aún muy lejano. Quiero deciros que se os quite de la cabeza esa idea, precisamente porque yo si sé el trabajo, el sacrificio y las privaciones que les ha costado a mis padres reunir lo que tienen, y todo para que yo tenga una situación digna en la vida.
No tenéis conciencia Lecheros, por eso tenéis tanto dinero, no habeis trabajado entre todos ni la quinta parte de lo que han trabajado mis padres.
Pero conmigo la lleváis clara. En el peor de los casos pondré una plantación de pepinos bien hermosos. Imaginad para qué…
PACO.
Esa sencillez y humildad han hecho que sea una persona querida en cada lugar en el que he convivido.
Pero esa humildad y sencillez puede volverse ofensiva para Mariola, o para personas de reconocido prestigio que han apoyado y aplaudido mi obra.
Ellos vieron en mí algo especial. Mariola fue la mujer más feliz del mundo a mi lado, por lo tanto no puedo seguir con ese discurso de chico sencillo que no valora públicamente lo bueno que tiene.
Lo mismo puedo decir de todas las personas que han creído en mí, se han comprometido con mi obra y me han apoyado.
Por lo tanto, es cierto que he publicado un libro de poesía, es cierto que mi poesía llega a alma de las gentes sin importar su condición, sin duda eso es lo más importante y me alegra mucho que así sea, pues la poesía es un género difícil, minoritario, me sorprende sobremanera que alguien pueda leerse un libro de poesía de un tirón, que les enganche de tal manera es sorprendente, y sin duda, halagador.
Pero estoy leyendo calificativos como “poeta magistral”, (gracias PEPE) “poeta por la gracia de Dios”… Sin duda, Dios tiene mucho que ver en todo esto, para los que como yo, somos creyentes.
Pero yo quiero digerir todo esto de una forma equilibrada, con los pies en el suelo, para evitar dolorosos batacazos. Por lo tanto, voy a seguir escribiendo como si no hubiera publicado nada, como si no supiera que tengo el don de llegar a lo más profundo del alma de mucha gente, como si se tratara de mi primera poesía. Quizás así, algún día conseguiré ser realmente grande, de lo contrario, ¡más dura será la caída…!
Pepe me sugería que escribiera teatro, no lo descarto, de hecho, me lo han propuesto también en Jaén, pero tiempo al tiempo, cada cosa en su momento.
Huelga decir que para mí es un orgullo ser SABIOTEñO, y lo llevo muy a gala, me alegro con las cosas buenas de Sabiote y me entristecen las menos buenas.
Hace unos días aparecían algunos comentarios sobre “Los lecheros”, Los lecheros llevan años intentando chantajear a mi padre, ellos nos dan salida a cambio de dos solares, lógicamente mi padre a rechazado sistemáticamente tan generosa oferta, porque mi padre es un hombre bueno y justo, y no quiere aprovecharse de esa oferta tan generosa.
Si fueran inteligentes habrían llegado a un acuerdo razonable y sin duda, beneficioso para ambas partes.
Yo quiero enviarles un mensaje: Probablemente, sólo probablemente, pensáis que será mucho más fácil engañarme a mí, espero y deseo que ese momento esté aún muy lejano. Quiero deciros que se os quite de la cabeza esa idea, precisamente porque yo si sé el trabajo, el sacrificio y las privaciones que les ha costado a mis padres reunir lo que tienen, y todo para que yo tenga una situación digna en la vida.
No tenéis conciencia Lecheros, por eso tenéis tanto dinero, no habeis trabajado entre todos ni la quinta parte de lo que han trabajado mis padres.
Pero conmigo la lleváis clara. En el peor de los casos pondré una plantación de pepinos bien hermosos. Imaginad para qué…
PACO.