“El primer encierro de San Fermín, que se ha saldado con seis heridos de consideración, tres de carácter grave; uno por cornada, otro con un traumatismo craneoencefálico y un tercero con contusión torácica. Un séptimo ha resultado muy grave en la posterior suelta de vaquillas.
Después de que los toros entraran en el coso, comenzó la suelta de vaquillas. Un neoyorquino de 31 años, R.de., fue traslado urgentemente al Hospital de Navarra con una paraplejia y en estado "gravísimo". Se encuentra en la UCI y sufre parálisis del cuello para abajo”
Parece un parte de guerra en lugar de una fiesta. Detengámonos en el neoyorquino de 31 años. “Parálisis de cuello para abajo”. Terrible, ahora se enfrenta al momento más duro de su vida, el choque entre dos mundos, el despertar cruel, súbito, desgarrador. Sin previo aviso han cambiado las reglas del juego, sin previo aviso han vuelto a repartir las cartas, y esta mano se presenta tremendamente desalentadora.
Primero descubrirá que sus piernas ya no son suyas, ni sus brazos, ya no le pertenecen, nunca más le obedecerán. Aprenderá la inmensidad de un centímetro, ese centímetro insignificante en el que jamás reparó, ahora se revelará como una eternidad imposible de abarcar. Aprenderá que ya depende totalmente de otras personas, serán otras personas las encargadas de alimentarle, limpiarle el culete, ¡TODO!, Durante el resto de su vida.
Si tiene suerte, su mujer o su novia correrán a su lado, pero él la rechazará, de repente aparecerá un mal genio quizás impensable en él sólo un par de días antes, el chico maravilloso reaccionará rechazando violentamente a su novia o esposa, a sus amigos, pensará que se acercan a él por pena, se encerrará en su mundo, y sin duda deseará morir.
La peor tortura, su cerebro sigue funcionando perfectamente, para recordarle todo, para seguir rumiando su tragedia cada segundo, cada minuto, cada hora de cada día, de cada mes, de cada año del resto de su vida.
Los amigos a buen seguro le abandonarán, no sabrán como tratarle, ya no es el chico divertido con el que compartían juergas, partidos de baloncesto o béisbol, y él tampoco ayudará mucho, al menos hasta que consiga digerir la nueva situación.
¿Lo tenía todo y ahora no tiene nada, o quizás no tenía nada y ahora lo tiene todo?
Depende de él, de su espíritu ganador, de sus ganas de vivir, de su sensibilidad, su inteligencia, su capacidad para desafiar a la nueva situación, ¿Pedirá morir o realmente será ahora cuando su vida tenga sentido?, ¿Peleará por una muerte digna o por una vida digna?. Hay casos para ambas opciones, perderse mar adentro o trabajar cada día como CRISTOPHER REAVE, mi admirado y real SUPERMAN.
Algunos de mis mejores amigos se encuentran en una situación similar, son ganadores natos, y no se irán de este mundo fácilmente.
Retrocedamos sólo unos días, hasta el comienzo oficial de las vacaciones, todos estamos en perfectas condiciones, aún no se ha producido ningún accidente, ¿Cuántos morirán durante estas vacaciones?, ¿Cuántos quedarán paralizados de cuello para abajo?.
Aún estamos a tiempo, ¿No?.
Malagueña, sé como te sientes, pero ante cosas como esta, esos personajillos son tan insignificantes.
PACO.
Después de que los toros entraran en el coso, comenzó la suelta de vaquillas. Un neoyorquino de 31 años, R.de., fue traslado urgentemente al Hospital de Navarra con una paraplejia y en estado "gravísimo". Se encuentra en la UCI y sufre parálisis del cuello para abajo”
Parece un parte de guerra en lugar de una fiesta. Detengámonos en el neoyorquino de 31 años. “Parálisis de cuello para abajo”. Terrible, ahora se enfrenta al momento más duro de su vida, el choque entre dos mundos, el despertar cruel, súbito, desgarrador. Sin previo aviso han cambiado las reglas del juego, sin previo aviso han vuelto a repartir las cartas, y esta mano se presenta tremendamente desalentadora.
Primero descubrirá que sus piernas ya no son suyas, ni sus brazos, ya no le pertenecen, nunca más le obedecerán. Aprenderá la inmensidad de un centímetro, ese centímetro insignificante en el que jamás reparó, ahora se revelará como una eternidad imposible de abarcar. Aprenderá que ya depende totalmente de otras personas, serán otras personas las encargadas de alimentarle, limpiarle el culete, ¡TODO!, Durante el resto de su vida.
Si tiene suerte, su mujer o su novia correrán a su lado, pero él la rechazará, de repente aparecerá un mal genio quizás impensable en él sólo un par de días antes, el chico maravilloso reaccionará rechazando violentamente a su novia o esposa, a sus amigos, pensará que se acercan a él por pena, se encerrará en su mundo, y sin duda deseará morir.
La peor tortura, su cerebro sigue funcionando perfectamente, para recordarle todo, para seguir rumiando su tragedia cada segundo, cada minuto, cada hora de cada día, de cada mes, de cada año del resto de su vida.
Los amigos a buen seguro le abandonarán, no sabrán como tratarle, ya no es el chico divertido con el que compartían juergas, partidos de baloncesto o béisbol, y él tampoco ayudará mucho, al menos hasta que consiga digerir la nueva situación.
¿Lo tenía todo y ahora no tiene nada, o quizás no tenía nada y ahora lo tiene todo?
Depende de él, de su espíritu ganador, de sus ganas de vivir, de su sensibilidad, su inteligencia, su capacidad para desafiar a la nueva situación, ¿Pedirá morir o realmente será ahora cuando su vida tenga sentido?, ¿Peleará por una muerte digna o por una vida digna?. Hay casos para ambas opciones, perderse mar adentro o trabajar cada día como CRISTOPHER REAVE, mi admirado y real SUPERMAN.
Algunos de mis mejores amigos se encuentran en una situación similar, son ganadores natos, y no se irán de este mundo fácilmente.
Retrocedamos sólo unos días, hasta el comienzo oficial de las vacaciones, todos estamos en perfectas condiciones, aún no se ha producido ningún accidente, ¿Cuántos morirán durante estas vacaciones?, ¿Cuántos quedarán paralizados de cuello para abajo?.
Aún estamos a tiempo, ¿No?.
Malagueña, sé como te sientes, pero ante cosas como esta, esos personajillos son tan insignificantes.
PACO.