Los hipócritas pretenden que otros piensen que son buenos cristianos, cuando realmente, sus corazones están llenos de pecados: amargura, orgullo, mentira, rivalidad, adulterio, etc. Son semejantes a un dueño de funeraria que aparentaba tristeza a los deudos de un entierro de primera.
Aparentar lo que no se es produce un gasto inútil de energía y, como se basa en la falsedad, es contrario al desarrollo del carácter y a la propia dignidad personal, así como a la reverencia que debemos al prójimo. Los trabajos que el hipócrita se toma para esconder lo que es, son mucho más de lo necesario para llegar a ser lo que aparenta.
Aparentar lo que no se es produce un gasto inútil de energía y, como se basa en la falsedad, es contrario al desarrollo del carácter y a la propia dignidad personal, así como a la reverencia que debemos al prójimo. Los trabajos que el hipócrita se toma para esconder lo que es, son mucho más de lo necesario para llegar a ser lo que aparenta.