UN DIA MUY ESPECIAL
Un amigo mío, abrió el cajón de la ropa interior de su mujer y saco un paquete envuelto en papel de seda. Esto, dijo, no es un paquete corriente. Abrió el paquete y se quedo mirando fijamente a la caja y al papel de seda. “Ella compró esto la última vez que fuimos de viaje”, hace tiempo. Nunca se lo puso. Lo guardaba para una ocasión especial. Imagino que esta es la ocasión. Se acerco a la cama y puso el paquete junto a la otra ropa que iba a llevar a la funeraria, su mujer acababa de morir.
Se giro hacia mí y dijo:
"Nunca guardes nada para una ocasión especial todos los días de tu vida son una ocasión especial”. Sigo pensando que aquellas palabras cambiaron mi vida. Ahora leo más y limpio menos. Me siento en cualquier sitio de mi casa a pensar cosas bonitas sin preocuparme de nada. Dejo el trabajo más de lado y, paso más tiempo con mi familia que antes. He entendido que la vida debería de ser una fuente de experiencias para vivir no para sobrevivir. Ya no guardo nada. Utilizo copas de cristal todos los días. Si me apetece, me pongo mi ropa nueva para ir al supermercado o al colegio a llevar a mis hijos. No guardo mi perfume especial para los momentos especiales, lo utilizo cuando me apetece.
Las palabras " Algún día..." están desapareciendo de mi vocabulario. Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo o hacerlo ahora. No sé lo que la mujer de mi amigo hubiera hecho si hubiese sabido que ya no iba a estar a la mañana siguiente, esto nadie puede saberlo. Yo pienso que hubiera llamado a su familia y amigos más cercanos. Quizá hubiese llamado a viejos amigos y hubiera hecho las paces sobre antiguas disputas. Me gustaría pensar que hubiese ido a cenar a un restaurante junto al mar, salido a bailar, divertirse, ella era alegre y divertida. Son esas pequeñas cosas de las que me arrepentiría no haber hecho, si supiera que ha llegado la hora. Me arrepentiría porque ya no volvería a ver a los amigos que me gustaría ver, cartas..., cartas que quería escribir "uno de estos días". Me arrepentiría y me sentiría triste, de no haberle dicho a mi hermano, padres, marido, hijos, amigos, o por lo menos no las suficientes veces, cuanto los quiero. Ahora intento no retrasar, posponer o guardar nada que pueda traer risas y alegría a mi vida. Y cada mañana, me digo a mi misma que hoy puede ser un día muy especial. Cada día, cada hora, cada minuto de mi vida es especial.
Te.M.
Un amigo mío, abrió el cajón de la ropa interior de su mujer y saco un paquete envuelto en papel de seda. Esto, dijo, no es un paquete corriente. Abrió el paquete y se quedo mirando fijamente a la caja y al papel de seda. “Ella compró esto la última vez que fuimos de viaje”, hace tiempo. Nunca se lo puso. Lo guardaba para una ocasión especial. Imagino que esta es la ocasión. Se acerco a la cama y puso el paquete junto a la otra ropa que iba a llevar a la funeraria, su mujer acababa de morir.
Se giro hacia mí y dijo:
"Nunca guardes nada para una ocasión especial todos los días de tu vida son una ocasión especial”. Sigo pensando que aquellas palabras cambiaron mi vida. Ahora leo más y limpio menos. Me siento en cualquier sitio de mi casa a pensar cosas bonitas sin preocuparme de nada. Dejo el trabajo más de lado y, paso más tiempo con mi familia que antes. He entendido que la vida debería de ser una fuente de experiencias para vivir no para sobrevivir. Ya no guardo nada. Utilizo copas de cristal todos los días. Si me apetece, me pongo mi ropa nueva para ir al supermercado o al colegio a llevar a mis hijos. No guardo mi perfume especial para los momentos especiales, lo utilizo cuando me apetece.
Las palabras " Algún día..." están desapareciendo de mi vocabulario. Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo o hacerlo ahora. No sé lo que la mujer de mi amigo hubiera hecho si hubiese sabido que ya no iba a estar a la mañana siguiente, esto nadie puede saberlo. Yo pienso que hubiera llamado a su familia y amigos más cercanos. Quizá hubiese llamado a viejos amigos y hubiera hecho las paces sobre antiguas disputas. Me gustaría pensar que hubiese ido a cenar a un restaurante junto al mar, salido a bailar, divertirse, ella era alegre y divertida. Son esas pequeñas cosas de las que me arrepentiría no haber hecho, si supiera que ha llegado la hora. Me arrepentiría porque ya no volvería a ver a los amigos que me gustaría ver, cartas..., cartas que quería escribir "uno de estos días". Me arrepentiría y me sentiría triste, de no haberle dicho a mi hermano, padres, marido, hijos, amigos, o por lo menos no las suficientes veces, cuanto los quiero. Ahora intento no retrasar, posponer o guardar nada que pueda traer risas y alegría a mi vida. Y cada mañana, me digo a mi misma que hoy puede ser un día muy especial. Cada día, cada hora, cada minuto de mi vida es especial.
Te.M.