¡Alto! quien se atreve a contar chistes en este foro, sin mi permiso, sin el permiso del sparring (no se si se escribe asi, pero no todos tenemos el nivel cultural alto, lo digo sin acritud, pero si con envidia, pero envidia sana de como os expresais y sin miedo al ridiculo mio), el destinatario y a la vez el protagonista por antonomasia, de los chistes mas cotidianos, y si alguien lo duda, ahi va uno:
El mes pasado estuve una semanita de vacaciones, como ya sabeis. Estaba en la playa, cuando de pronto oimos a una persona gritar dentro del agua, los que estabamos en la orilla nos miramos unos a otros y nadie reaccionaba, unos porque no sabemos nadar y otros porque pensaban que era una broma.
Ante esto, se lanza al agua, quizas la persona mas mayor que alli habia, un señor que rondaria los ochenta años, pero que nadaba como los peces, se acerca a la persona que pedia auxilio, la rodea con un brazo y con el otro nadaba, hasta que logra llevarla a la orilla, momento este, que todos contemplamos perplejos, por la hazaña de este señor y por la criatura que logra salvar, una chica rubia de veinte años con un cuerpo de esos que se apellidan de bandera, vamos im.presionante, mejorando lo presente.
Al momento acuden estos chicos de la Cruz Roja que atienden a los dos protagonistas, a una para reanimarla de un posible ahogo y a otro para restablecerle del esfuerzo soportado. La chica se recupera antes y se presenta delante de su heroe que aun permanece tumbado en la arena y le dice: Gracias señor, le estare siempre agradecida, pidame lo que quiera que me ha salvado la vida, no tengo con que pagarle. A lo que el señor le contesta: Si hija mia, si, tu si tienes con que pagarme, soy yo el que no tengo con que cobrarme.
¿Estaba o no estaba yo allí? Naturalmente que si, sino como os vais a enterar de otra vivencia real, de vuestro amigo JAIMITO.
El mes pasado estuve una semanita de vacaciones, como ya sabeis. Estaba en la playa, cuando de pronto oimos a una persona gritar dentro del agua, los que estabamos en la orilla nos miramos unos a otros y nadie reaccionaba, unos porque no sabemos nadar y otros porque pensaban que era una broma.
Ante esto, se lanza al agua, quizas la persona mas mayor que alli habia, un señor que rondaria los ochenta años, pero que nadaba como los peces, se acerca a la persona que pedia auxilio, la rodea con un brazo y con el otro nadaba, hasta que logra llevarla a la orilla, momento este, que todos contemplamos perplejos, por la hazaña de este señor y por la criatura que logra salvar, una chica rubia de veinte años con un cuerpo de esos que se apellidan de bandera, vamos im.presionante, mejorando lo presente.
Al momento acuden estos chicos de la Cruz Roja que atienden a los dos protagonistas, a una para reanimarla de un posible ahogo y a otro para restablecerle del esfuerzo soportado. La chica se recupera antes y se presenta delante de su heroe que aun permanece tumbado en la arena y le dice: Gracias señor, le estare siempre agradecida, pidame lo que quiera que me ha salvado la vida, no tengo con que pagarle. A lo que el señor le contesta: Si hija mia, si, tu si tienes con que pagarme, soy yo el que no tengo con que cobrarme.
¿Estaba o no estaba yo allí? Naturalmente que si, sino como os vais a enterar de otra vivencia real, de vuestro amigo JAIMITO.