Más de "Puertas y Ventanas" de Sabiote en el Corazón.
Desde otras he visto temas de interés social y cultural de nuestro pueblo, que solo producían indiferencia porque no habían salido de la pluma conveniente. Discusiones por distintos motivos, unas importantes y otras no, como las de las originales depilaciones, la de los festejos taurinos y los asientos de la plaza de toros. Enfrentamientos por puntos de vista diferentes. Menosprecio por parte de algunas personas hacia los comentarios de otras, y no al revés, cuando los comentarios caminan en sentido contrario. Por otra ventana, se clamaba para que unas personas que querían retirarse del foro, no lo hicieran. En fin, no quiero comentar más de lo que he visto a través de estas ventanas, porque todas se me intentaban cerrar de la misma manera, pero no puedo pasar por alto lo que vi desde una, que llamó especialmente mi atención. Desde ella se contemplaba la inmensidad y magnitud del Firmamento, donde había algunas estrellas que sobresalían por su resplandor sobre las demás, sobre todo dos de ellas, que parecían estar unidas por una serpentina cómplice, emocional y solidaria y por lazos como autopistas, por las que circulan libremente de un lado para otro, las mismas exigencias, los mismos tributos y los mismos parámetros con los que se medían las ondas de luz y la intensidad con que brillan las otras estrellas, que nunca pueden ser superiores a estas, …si ello se atisba, se ponen en marcha los mecanismos pertinentes que hagan ver al resto del Olimpo, que esto no es aconsejable que suceda porque puede ser perjudicial para el universo y para la atmósfera del planeta. Son estrellas que reprochan que se derroche agua, si no es para regar su jardín, que suene la música, si no ha sido compuesta para sus oídos, que salga el Sol, si no es para encauzarlo a través de sus bóveda, cargar sus baterías para brillar más que las demás, y disponer de más potencia para imantar y dirigir hacia si, la orientación de los objetivos de todos los telescopios.
No es que me alegre, tampoco me desagrada, no tengo nada que ver con esta persona que se llama el amigo de los maestros, como alguien ha insinuado, bastante tengo yo, con intentar dejar claro lo mío, sin herir susceptibilidades. No quiero, ni debo opinar del tema de las cartas, que es la actualidad del foro, prefiero que sean otros, con mas conocimientos y pruebas, los que digan, si estas estrellas emiten luz propia o reflejada de otras, sólo y para no escurrir el bulto, diré, que yo si he comprobado lo que ésta persona ha dicho, y efectivamente, esas cartas son de los sitios referenciados, de todas formas, ya somos mayorcitos, supongo, para que cada uno sea libre y responsable de sus comentarios. No quiero extenderme más en el tema, porque no quiero entrar en polémicas con nadie, y menos con estrellas, primero, porque no hay punto de comparación entre un ojo de buey y una estrella, segundo, porque me gustaría comprobar si las reacciones serían las mismas, en iguales situaciones pero en distintas personas, y tercero, porque no me gustan los golpes bajos.
Continuará. . . . . Si necesitáis, como siempre, hacerme algún reproche, os ruego que lo hagáis al final, ya que no cambiaré nada de este texto, ¡por favor! tened paciencia, que la Paciencia es una planta amarga, pero que da frutos dulces.
Desde otras he visto temas de interés social y cultural de nuestro pueblo, que solo producían indiferencia porque no habían salido de la pluma conveniente. Discusiones por distintos motivos, unas importantes y otras no, como las de las originales depilaciones, la de los festejos taurinos y los asientos de la plaza de toros. Enfrentamientos por puntos de vista diferentes. Menosprecio por parte de algunas personas hacia los comentarios de otras, y no al revés, cuando los comentarios caminan en sentido contrario. Por otra ventana, se clamaba para que unas personas que querían retirarse del foro, no lo hicieran. En fin, no quiero comentar más de lo que he visto a través de estas ventanas, porque todas se me intentaban cerrar de la misma manera, pero no puedo pasar por alto lo que vi desde una, que llamó especialmente mi atención. Desde ella se contemplaba la inmensidad y magnitud del Firmamento, donde había algunas estrellas que sobresalían por su resplandor sobre las demás, sobre todo dos de ellas, que parecían estar unidas por una serpentina cómplice, emocional y solidaria y por lazos como autopistas, por las que circulan libremente de un lado para otro, las mismas exigencias, los mismos tributos y los mismos parámetros con los que se medían las ondas de luz y la intensidad con que brillan las otras estrellas, que nunca pueden ser superiores a estas, …si ello se atisba, se ponen en marcha los mecanismos pertinentes que hagan ver al resto del Olimpo, que esto no es aconsejable que suceda porque puede ser perjudicial para el universo y para la atmósfera del planeta. Son estrellas que reprochan que se derroche agua, si no es para regar su jardín, que suene la música, si no ha sido compuesta para sus oídos, que salga el Sol, si no es para encauzarlo a través de sus bóveda, cargar sus baterías para brillar más que las demás, y disponer de más potencia para imantar y dirigir hacia si, la orientación de los objetivos de todos los telescopios.
No es que me alegre, tampoco me desagrada, no tengo nada que ver con esta persona que se llama el amigo de los maestros, como alguien ha insinuado, bastante tengo yo, con intentar dejar claro lo mío, sin herir susceptibilidades. No quiero, ni debo opinar del tema de las cartas, que es la actualidad del foro, prefiero que sean otros, con mas conocimientos y pruebas, los que digan, si estas estrellas emiten luz propia o reflejada de otras, sólo y para no escurrir el bulto, diré, que yo si he comprobado lo que ésta persona ha dicho, y efectivamente, esas cartas son de los sitios referenciados, de todas formas, ya somos mayorcitos, supongo, para que cada uno sea libre y responsable de sus comentarios. No quiero extenderme más en el tema, porque no quiero entrar en polémicas con nadie, y menos con estrellas, primero, porque no hay punto de comparación entre un ojo de buey y una estrella, segundo, porque me gustaría comprobar si las reacciones serían las mismas, en iguales situaciones pero en distintas personas, y tercero, porque no me gustan los golpes bajos.
Continuará. . . . . Si necesitáis, como siempre, hacerme algún reproche, os ruego que lo hagáis al final, ya que no cambiaré nada de este texto, ¡por favor! tened paciencia, que la Paciencia es una planta amarga, pero que da frutos dulces.