Desde aquí, si es que me dejan, trataré de denunciar a los que, amparados en el anonimato, se dedican a insultar y mancillar el honor y la dignidad de las personas. ESPERO QUE LA COBARDíA NUNCA SUBA AL PODER. Entre todos podemos conseguirlo. Cuando se vierten opiniones considero que hay que hacerlas son el máximo de objetividad, basándose siempre en hechos reales y no en conjeturas o en hipótesis. En caso de apoyarse en estas dos últimas lo más ético es decirlo previamente. SUBLIME.