Es cierto que la gestión de cuantas personas están al cargo de alguna asociación nunca serán del agrado de todos, cosa que hasta creo que, en cierto modo, puede ser positiva. Pero no es menos, que la persona que cita al cura y al alcalde poniéndolos en el mismo plano se equivoca. Entro otras cosas porque el alcalde es elegido cemocráticamente cada cuatro años, tras concurrir en unas elecciones en las que puede participar cualquier ciudadano del pueblo; y el cura, como otros cargos similares, son impuestos, no se examinan ni sus cargos están en peligro hagan lo que hagan.