El comentario de que hay que hacer más cultura y menos criticar, está muy acertado; pero hay que recordar que mientras la autora iba haciendo la historia, estaba mintiendo (incluso en lugares sagrados); y que mientras otras tenían que ensanchar su hábito (no a todos los pinochos les crece la nariz por mentir, hay otras que les crece el trasero), también criticaban de esquina en esquina. Así es que menos hablar y más hacer; hay que predicar con el ejemplo.