QUESADA: Imaginó Rubén Darío un cuento alegre, cuya ironía no...

Imaginó Rubén Darío un cuento alegre, cuya ironía no restaba un ápice de contundencia al excelente título que para él escogió, "El rey burgués".

A su feudo, poblado de todos los objetos que la exquisitez modernista incorporó al arte, y de una corte de personajes tan afectados y suntuosos como huecos, arribó cierta jornada un ser desconocido, que terminaría ornando los jardines del palacio y haciendo sonar, volteando el manubrio con su mano, la caja de música que gorjeaba al compás de los paseos del rey por su heredad, era un poeta, inspirado y cruel, pero sin alforjas y hambriento.

Rey Momo.