Oh, Venerable, te faltó decir que además de todo eso huelen a azufre. Pero tranquilo, hombre o mujer, quizá algún día, quién sabe si remoto o no, puede que desaparezcan de la faz de la tierra. Y entonces cuando todos los rincones del planeta estén gobernados por la ínclita, ejemplar, excelsa, impecable, derecha, sólo entonces, serás el hombre más feliz de la tierra. Pero tendrás que tener un poco de paciencia. No hay mal que cien años dure.