Como decía ayer, los medios nos pintan un panorama en Chile de entusiasmo popular, oscurecido por el drama de “unos cuantos exaltados”.
Nosotros aquí hemos vivido algo similar, tras una dictadura de 40 años, y por lo menos a mi me parece que no son las cosas tan claras como nos las quieren hacer ver.
Aquí también hubo dos versiones, la de familias (muchas familias), que respiraron tranquilas y vivieron felices (su felicidad), y aprovecharon la bonanza económica, que aunque tarde acabo llegando. Y la de otras muchas familias, que sufrieron, penurias, y justa ira, incluso al llegar dicha bonanza económica, la que vivieron pero no disfrutaron.
En el bando de los acomodados aparecieron sectores críticos contra el régimen, y en el de las victimas quien se dio cuenta de que las penas con pan son menos.
Al finar esa evolución cívica fue lo que acabo en lo que vino a llamarse transición.
Muchos vivieron, considerando a los policías, unos honrados funcionarios que nos protegían de los malos, y de los que no había nada que temer si eras un ciudadano decente, pero todo el que veías esposado tampoco era un delincuente.
Aquí también cuando murió Franco, se descorcho Cava, y hubo gente de buena fe, que lloró amargamente igual que en Chile, lo mismo que pasará en Cuba.
Pinochet cometió infinidad de tropelías con mucha gente, y eso no puede excusarlo ni el mas de los formidables desarrollos económicos.
La buena política (la única diría yo) es el arte de hacer bizcocho sin romper los huevos, y mas aun cuando los huevos son vidas humanas.
Muertos están, celebrémoslo pero respetando a gente honrada y sincera de responder con vivencias reales, y que para ellos fueron verdad (su verdad).
Rey Momo.
Nosotros aquí hemos vivido algo similar, tras una dictadura de 40 años, y por lo menos a mi me parece que no son las cosas tan claras como nos las quieren hacer ver.
Aquí también hubo dos versiones, la de familias (muchas familias), que respiraron tranquilas y vivieron felices (su felicidad), y aprovecharon la bonanza económica, que aunque tarde acabo llegando. Y la de otras muchas familias, que sufrieron, penurias, y justa ira, incluso al llegar dicha bonanza económica, la que vivieron pero no disfrutaron.
En el bando de los acomodados aparecieron sectores críticos contra el régimen, y en el de las victimas quien se dio cuenta de que las penas con pan son menos.
Al finar esa evolución cívica fue lo que acabo en lo que vino a llamarse transición.
Muchos vivieron, considerando a los policías, unos honrados funcionarios que nos protegían de los malos, y de los que no había nada que temer si eras un ciudadano decente, pero todo el que veías esposado tampoco era un delincuente.
Aquí también cuando murió Franco, se descorcho Cava, y hubo gente de buena fe, que lloró amargamente igual que en Chile, lo mismo que pasará en Cuba.
Pinochet cometió infinidad de tropelías con mucha gente, y eso no puede excusarlo ni el mas de los formidables desarrollos económicos.
La buena política (la única diría yo) es el arte de hacer bizcocho sin romper los huevos, y mas aun cuando los huevos son vidas humanas.
Muertos están, celebrémoslo pero respetando a gente honrada y sincera de responder con vivencias reales, y que para ellos fueron verdad (su verdad).
Rey Momo.