El 'apparheid' del momo autentico y el anacronismo del momo usurpador encierran una coyuntura estructural impropia del sentido postmoderno de las vanguardias. Las dos posturas incitan al desglose piramidal del concepto freudiano. Por tanto, que los dos se vayan a coger aceitunas, pasen frío, curren como Dios manda y se dejen de tanta milonga. El señorito del Pozairón.