Yo no conozco de nada a la Irene esa, pero dejadla en paz que haga con su vida lo que quiera, se nota la sangre quesadeña que tenemos que no sabemos más que rajar de la gente, a ver cuando aprendemos a respetarnos y dejarnos de chismorreos que para hundir a alguien somos únicos, y que conste que soy quesadeño también.