QUESADA: EL BESO Se iluminó la estancia de una venusta gracia...

EL BESO

Se iluminó la estancia de una venusta gracia
Cuando acerqué a tu boca la mía temblorosa,
Mientras por tierra y cielo relampagueó mi audacia
Cortándole a la vida su más intacta rosa.

¿Qué jugo, di, qué jugo el corazón invoca
Tiene como tus labios tan íntimos dulzores?
Mujer, dime: ¿Qué abejas buscaron en qué flores
Las mieles trasegadas al panal de tu boca?

¡Oh, beso! con la gloria de tu emoción celeste
-comunión de alma y boca, brasa y diafanidad-
Abriste en el más puro de los espasmos: Este,
A nuestro barro efímero rutas de eternidad.

Tu labio, jardín donde la fiebre es jardinera;
Botón de calentura mi labio nunca ahíto,
Fundiéronse en las llagas de la inmortal hoguera
Para beberse juntos de un beso el infinito.