Estos irresponsables que tanto dicen amar la cultura han permitido el mayor disparate que se ha consumado en Quesada desde hace muchos años: la cueva del agua que, a partir de ahora, será la cueva sin agua. Los gusanos en el agua de beber y ahora esto. Muy bien señores del ayuntamiento, a ver como se justifican. Pero lo peor de todo es que la cosa no se acaba aquí. En fín, dos años quedan, ¡ánimo! y a seguir hundiendo Quesada.