Angie, no te dejes llevar por los destructores que hay en nuestro pueblo. Seguro que donde vives también los hay. Quesada, como cualquier otro sitio, tiene cosas buenas y cosas malas, pero si la llevas en tu corazón no permitas que esas otras personas te pinten un cuadro en negro. Sigue viniendo a tu pueblo y queriéndolo como siempre has hecho. Piensa en Quesada como una madre piensa en su hijo, que por encima de todo lo quiere, con sus luces y sus sombras.