Si hay algo históricamente más que oscuro tenebroso es el banco del Vaticano. Desde que el papa Francisco llegó a Roma para quedarse, anunció su decisión de arrojar luz donde jamás la hubo e incluso, si era necesario, echar el cerrojo al Instituto para las Obras de Religión (IOR). Ya Benedicto XVI intentó sacar al banco de la lista negra de las instituciones financieras que no luchaban adecuadamente contra el blanqueo de capitales. De ahí que este martes, por primera vez en su historia, el banco ... (ver texto completo)