"El primer beso, sabédlo, no se da en la boca, sino con los ojos... O sea, que para él, ya nos habíamos besado. Así a lo lejos, así en la distancia, así sin tocarnos... Sólo con nuestras miradas, con nuestros atisbos, ojeadas y contemplaciones. Con los visuales de nuestras presencias, con los vistazos de nuestra inocencia. Con los simples miramientos de sabernos allí, de pie, bailándonos juntos en la distancia, separados por aquel nefasto trayecto de anhelar un encuentro, de estar entre la gente,
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