“Soy un hombre de izquierdas, y desde ese esquema actúo”, afirmaba en mayo de 2004 el fiscal Fernández Bermejo, desde hoy ministro de Justicia. Y no le falta razón. Bermejo ha actuado siempre desde un planteamiento de izquierdas, es decir, desde un absoluto desprecio a la ley, al Estado de Derecho y a la democracia liberal, y su nombramiento hoy supone que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, enseña su peor cara, su cara más extremista, más radical, más antidemocrática, y más dispuesta a eliminar a la oposición política del sistema para asegurarse su permanencia en el poder.
Bermejo llega al Ministerio de Justicia para, a las órdenes de Zapatero, retorcer el marco jurídico, vulnerarlo y violarlo con el fin de que los objetivos chavistas de Zapatero puedan alcanzar su fin. No tengan la menor duda de cuál va a ser el papel de Bermejo en lo que queda de legislatura: adaptar la Ley al objetivo de satisfacer las pretensiones de ETA, entorpecer aun más y desvirtuar en todo lo posible la investigación del 11-M, y arrinconar a la derecha liberal y perseguirla con todos los resortes que le permita el Estado de Derecho, eso sí, degradando el fin último de éste que no es otro que garantizar la libertad y la democracia. Con el nombramiento de Bermejo, el presidente Rodríguez comete, sin duda, uno de los mayores atentados contra la democracia, y demuestra que su respeto por la libertad y por el consenso está al mismo nivel que el que tiene Hugo Chávez.
Escrito por Federico Quevedo. www.elconfidencial.com
Para el sociolisto.
Bermejo llega al Ministerio de Justicia para, a las órdenes de Zapatero, retorcer el marco jurídico, vulnerarlo y violarlo con el fin de que los objetivos chavistas de Zapatero puedan alcanzar su fin. No tengan la menor duda de cuál va a ser el papel de Bermejo en lo que queda de legislatura: adaptar la Ley al objetivo de satisfacer las pretensiones de ETA, entorpecer aun más y desvirtuar en todo lo posible la investigación del 11-M, y arrinconar a la derecha liberal y perseguirla con todos los resortes que le permita el Estado de Derecho, eso sí, degradando el fin último de éste que no es otro que garantizar la libertad y la democracia. Con el nombramiento de Bermejo, el presidente Rodríguez comete, sin duda, uno de los mayores atentados contra la democracia, y demuestra que su respeto por la libertad y por el consenso está al mismo nivel que el que tiene Hugo Chávez.
Escrito por Federico Quevedo. www.elconfidencial.com
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