Hubo una vez un linarense llamado Paco que me robó el corazón, mientras que el suyo sólo me lo dejó prestado. No me quiso devolver mi corazón, pero ¿para qué iba yo a querer un corazón maltratado? No te echo culpa ninguna, la solución es anterior al principio (por si lo lees). Pero piensa un poco en mí, no sólo en ti, y afloja el nudo que lo único que haces es ahogarme sin tener ya nada que atar. Creo que lo entiendes aunque te resistas. Piensa siempre que te entregué dos años MUY SINCEROS, que
... (ver texto completo)