Si fuéramos civilizados y, sobre todo, educados no harían falta muchas cosas, ni siquiera las bandas sonoras elevadas. Si alguno de vosostros viviérais en la Avenida de Europa, o en Francisco Ortiz Carmona o comprobarais a qué velocidad entran y salen algunos vehículos,
coches y
motos; las carreras de motos que se organizan, etc, tal vez cambiarais de opinión y pidierais que las bandas fueran mamá´s numerosas y cercanas que las que hay.
Todo se resume en esas dos o tres palabras: civismo, respeto
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