Martinico, yo para teñirme el pelo no necesito ni un tizón siquiera, con la ceniza de un cigarro tengo de sobra para todo el pelo, jjajja
Ahora que lo menciona Encarna, a nosotros nos pasaba lo mismo, ibamos a la falda del
caballo a por tomillo, lo haciamos haces como bien podíamos y cuando llegabamos al
pueblo, casi ni para un
castillo, lo ibamos perdiendo por las traseras.
Si que recuerdo aquel olor a tomillo por las
calles, ahora está la cosa más seria, como para cojer nada, te pilla el Seprona
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